. . . . . Los Argentinos nos exaltamos y deprimimos. Creemos en espejitos de colores y, cuando falla la magia, explotamos como bombas. Tenemos una emoción lábil.
Cata confunde, crea incertidumbre, pesadillas, provoca nauseas, paranoia, fobias y acné. Cata te divierte, te eleva, te roba un beso, una lágrima y te dice al oido que empezó el día...