La prueba del amor verdadero no está en recibir la misma cantidad de amor que se da, si no en no ser manipulado.
El derecho a ser amado es el único derecho por el que no se puede reclamar en nombre de la Justicia. Nadie puede ser obligado a responder una demanda de amor de otro.
Silvia Schwarzbock - Doctora en Filósofa - Clarin 07.06




